Luis Cortés Bargalló
Alberto Blanco
Jorge Bustamante
Héctor Carreto
Eduardo Casar
José Homero

Jaime Labastida
Josu Landa
Eduardo Langagne
Eduardo Lizalde
Jorge Márquez
Raúl Renán
Víctor Toledo
Enzia Verduchi
Verónica Volkow

 

 


Jorge Bustamante García (1951)

Estudió geología en Rusia, en donde vivió por espacio de ocho años. Ha vivido en Colombia, Costa Rica y México, donde reside desde 1982. En México ha colaborado en revistas y suplementos culturales de circulación nacional, como La Jornada Semanal , Sábado de Unomasuno, Casa del Tiempo, Biblioteca de México, Letras Libres y otros. Su formación literaria inicial se nutrió en la lectura de autores colombianos y latinoamericanos en general. Después vino el descubrimiento personal de otras literaturas, como la centroeuropea y, de manera especial, la rusa. Ha publicado los siguientes libros: Antología de una generación dispersa. Nueva poesía de Costa Rica (Editorial Costa Rica, 1982, en colaboración con Carlos María Jiménez); Invención del viaje (poesía, Los libros del Fakir, 1980, México); El desorden del viento (poesía, UAM, 1989); El caos de las cosas perfectas (poesía, UAM, 1996); Henry Miller: entre la desesperanza y el goce (ensayo, Centro Colombo-Americano, Colombia, 1991) y Literatura rusa de fin de milenio (ensayo, Ediciones Sin Nombre, México, 1996). En 2004 apareció su libro de cuentos Diez formas de contemplar un río . Sus traducciones de poetas rusos han sido publicadas en México y Colombia: Poemas de Anna Ajmátova (UNAM, 1992); Cinco poetas rusos (Editorial Norma, Colombia, 1995); Palabra del solitario. Ensayos sobre poesía rusa (Verdehalago, México, 1998), Poemas escogidos de Anna Ajmátova (Editorial Norma, Colombia, 1999), El Instante Maravilloso: Poesía Rusa del siglo XX (UNAM, 2004). Ha sido becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes de México, como traductor, en varias oportunidades.

No dejes que los días se vayan
sin que todo suceda otra vez
en la misteriosa soledad de las cosas
Nada es tan vagamente cierto
como este instante que se desmorona
en la mirada
No dejes que los días se vayan
sin haber acometido el bendito pecado de pensar
de ser pensado aunque el olvido asedie
en la más tierna madrugada
La vida es breve
pero demasiado larga para nuestros errores
No dejes que los días se vayan
sin vivir la vida del otro que uno es
sin imaginar lo que podría ser de otra manera
porque de esas ociosidades se construye lo mejor del mundo
No dejes que los días se vayan
sin descubrir las lejanías
donde existen tal vez las respuestas
que reposan en el centro de uno mismo.

 

ECOS DE ARSENI TARKOVSKI

Soñé que soñé lo que ahora sueño
Soñé que lo volveré a soñar de nuevo
Nada se pierde en este ir soñando
Soñé que usted soñaba lo que sueño.

En algún lugar, fuera del mundo,
La ola golpea sin término golpea
Y en ella hay bosques rostros mariposas
Ardor despojo ensueño despedidas…

Necesito muy poco: ser y mirar.
La vida es el milagro más extenso
Y en él vivo solitario, como un huérfano,
Dedicado a recoger reflejos de otras calles
Reflejos de reflejos de otro mar.


EL TIEMPO Y LO VIVIDO

Fuente de consulta son los días
Las manos, los ojos, los cuerpos, los sonidos,
Los enseres que quedan en el alma
Cuando ya casi todo está perdido.
Fuente de consulta son las dudas,
Los desatinos, los balbuceos que tuvimos,
Nadie accede mejor a los misterios
Que aquel, tal vez, que nada ha comprendido.
Fuente de consulta es este fuego
Esta mesa, este vino, este delirio,
Esta hoja blanca que consume
La llama frágil cuando escribo.
Y cuando al amanecer aún es un instante
Donde saltan insólitos los sueños
Fuente de consulta es el abismo
Del que pende el tiempo y lo vivido.

 

Es importante amar a alguién: los gordos,
los solitarios, los enfermos, los flacos, los tímidos;
es absolutamente necesario amar a alguién
para que no todo lo del mundo sea vano.

* * * * * * * * * * * * * * *

Ven. Entra. Llena este papel de poesía.
No olvides poner en él tu memoria y tu dolor
tus mentiras los sueños y también el desencanto
el hilo de las cosas que aún esperas.

* * * * * * * * * * * * * *

LA PALABRA

Cae como la hoja que en la lluvia se dilata
juega en el césped, calla, viaja leve en el color del viento
suena a patria, a mar, a luz, a viaje, a exilio
es un invento de breves deidades en un mundo sordo.

* * * * * * * * * * * * * *

Es el silencio tibio el que me habla
con su ulular de grillos en la noche
es esta fiesta de sílabas y pausas
la que habita la sinrazón del canto.