Jardines botánicos, fundamentales para la conservación de la megadiversidad vegetal del país

Academia

Además, tienen un papel en el cumplimiento de los objetivos de la Agenda de Desarrollo sustentable

BUAP. 15 de junio de 2017.- La conservación de la flora es una de las tareas fundamentales de los jardines botánicos. Además, estos reservorios contribuyen a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, aseveró Edelmira Linares Mazari, investigadora del Instituto de Biología de la UNAM, durante la conferencia inaugural del Simposio “Jardines botánicos: su aportación en el desarrollo de la botánica y de la conservación de la flora para la sociedad mexicana”.

En el primer día de esta jornada académica, realizada con motivo del 30 aniversario del Jardín Botánico Universitario de la BUAP, Linares Mazari y su colega Robert ByeBoettler, también del mismo instituto, disertaron sobre el surgimiento de los jardines botánicos en México y su papel en la etnobotánica, así como su aportación al conocimiento botánico y la conservación de la flora en el país, el cual urge de estas acciones debido a su diversidad biológica y ser centro de origen de la agricultura de diferentes especies vegetales.

La conferencista sostuvo que aunque las labores de los etnobotánicos no cumplirán por sí solas los 17 objetivos y las 169 metas de la ODS, sí pueden contribuir a la búsqueda del fin de la pobreza en todas su formas, ayudar a los pueblos indígenas y las comunidades locales a documentar y salvaguardar los conocimientos y prácticas tradicionales, para que permanezcan disponibles para apoyar los usos sostenibles de las plantas, acabar con el hambre, obtener seguridad alimentaria y mejorar la nutrición, así como promover la agricultura sustentable, entre otros beneficios.

Al respecto, enumeró los proyectos y campos de acción en materia de investigación, difusión y educación que diversos jardines botánicos en México realizan en torno a estos objetivos y metas, que al igual que los expertos en esta área, reconocen la interrelación entre desarrollo humano, el medio ambiente, la economía y el contexto político.

México posee alrededor de 23 mil especies de plantas, de las cuales, aproximadamente 2 mil son comestibles y 3 mil medicinales. Además, ocupa el tercer lugar con mayor diversidad cultural en el mundo.

“Pese a que México es considerado un país megadiverso, aún no cuenta con un inventario acabado”, informó la investigadora, quien agregó que la documentación del conocimiento etnobotánico y la conservación de las plantas y los valores biculturales son urgentes: “El tiempo apremia, los ecosistemas se acortan, los idiomas originarios se extinguen y la gente mayor está muriendo”.

Por ello, exhortó a los biólogos, botánicos y profesionales del área a sumar esfuerzos con la iniciativa privada, comunidades locales, organismos del tercer sector y gobiernos, para emprender acciones conjuntas, por ejemplo, en la promoción del consumo de quelites: “Muchos creen que comer quelites es de gente pobre, cuando estos ayudan a mejorar la salud”.

Al respecto, generaron reuniones con chefs y restaurantes para que incorporen estos alimentos en su oferta gastronómica y materiales didácticos basados en estudios etnobotánicos para brindar información a productores, comercializadores y consumidores. “Si más gente comiera quelites, tendría una mejor dieta y salud, lo que empata con uno de los objetivos del ODS: asegurar vidas sanas y promover el bienestar para todos y todas las edades”, destacó.

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