Investigadores de la BUAP identifican contaminantes en traspatios de comunidades rurales de Puebla.

Investigación

Realizaron un muestreo estratificado de 350 traspatios en Cuautlancingo, para identificar la presencia de Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs) y otras sustancias

BUAP. 14 de febrero de 2017. La falta de información sobre el manejo óptimo de traspatios y los desechos que generan, ocasiona una contaminación con efectos adversos en organismos aislados (efectos tóxicos) o bien en ecosistemas y el equilibrio ambiental (efectos ecotóxicos). Por ello, investigadores del Departamento Universitario para el Desarrollo Sustentable, del Instituto de Ciencias de la BUAP (ICUAP), realizan estudios para determinar la presencia de contaminantes en terrenos utilizados para la agricultura en Puebla.

J. Santos Hernández Zepeda, coordinador del Posgrado en Ciencias Ambientales del ICUAP, informó que en el municipio de Cuautlancingo llevaron a cabo un muestreo estratificado de 350 traspatios, para identificar la presencia de Contaminantes Orgánicos Persistentes (COPs) y otras sustancias que resultan del uso de agroquímicos.

El municipio de Cuautlancingo fue seleccionado para esta investigación porque posee características de riesgo en la generación de COPs, debido a que existen zonas de producción agrícola y áreas urbanas industrializadas, donde se pueden encontrar este tipo de sustancias tóxicas generadas por el uso de insecticidas, pesticidas, fungicidas, o bien por incineración o subproductos industriales.

Los COPs más frecuentes son nueve plaguicidas: Aldrina, Dieldrina, Eldrina, Clordano, Hepatacloro, Mirex, Dicloro Difenil Tricloroetano (DDT), Toxafeno y Hexaclorobenceno, así también dos productos industriales: Bifenilos policlorados y Hexaclorobenceno, y dos de generación no intencional: Dibenzo-p-dioxinas policloradas y Dibenzo-p-furanos policlorados.

“Estas sustancias son capaces de producir una serie de efectos adversos en diferentes órganos y sistemas, incluyendo el hormonal, al incrementar el riesgo de desarrollo de procesos patológicos como cáncer y alteraciones reproductivas”, explicó el investigador.

De los COPs clasificados como riesgosos en el Convenio de Estocolmo, en el estudio referido sólo se ha encontrado DDT; sin embargo, en 20 traspatios se identificaron otros agroquímicos que aún no se han caracterizado por su grado de peligrosidad, los cuales son Hierbamina, Esterón 47M, Tordon 101, Agrocin 20, Arrivo 200 CE, Murallamax, Malathion 1000, Foley Rey, Clorpirifos Etil, Permetrina y Aluminium Phosphide.

“En uno de los traspatios de Cuautlancingo detectamos cantidades reducidas de derivados de DDT, que es un pesticida utilizado por los productores para eliminar las plagas de moscos y que a pesar de que estos productos tenían una fecha de elaboración muy antigua perduraron a lo largo del tiempo por su constante uso”, explicó.

J. Santos Hernández, doctor en Ecología Ganadera por la Universidad de Córdoba, España, refirió que también se detectaron derivados de piretroides, otro tipo de pesticida artificial para el control de plagas; además, en 15 traspatios encontraron warfarina, un veneno de peligro potencial: “Nos dimos cuenta que este compuesto lo utilizaban para combatir la fauna nociva, en particular ratones, sin embargo existe el riesgo de que las vacas lo ingieran por accidente y mueran por sangrado interno, debido al rompimiento de venas y arterias”.

Aunado a lo anterior, dijo, “en aquellos lugares también se generan dioxinas y furanos por la quema de basura inorgánica, plásticos por lo general, y compuestos industriales, como Bifenilos Policlorados, encontrados en pilas y acumuladores que no tienen un manejo adecuado”.

El Investigador forma parte del Consejo Consultivo Nacional sobre Productos Químicos y Residuos Peligrosos A.C, grupo encargado de actualizar el Plan Nacional de Implementación del Convenio de Estocolmo, acuerdo internacional para regular el uso de productos que generan compuestos dañinos para el medio ambiente y la salud de las personas.

“Las entidades federativas nos consultan sobre la situación en México de los COPs en diversos ámbitos, lo cual ha impulsado los trabajos de investigación que se han realizado con respecto a este tema”, señaló.

Agregó que si bien en 2016 el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo proporcionó un alto financiamiento a diversos países, entre ellos México, para realizar investigaciones sobre los contaminantes en zonas rurales, el equipo de científicos de la BUAP comenzó este trabajo en 2015, mismo que continuará con el fin de llegar a más comunidades rurales en los próximos cuatro años.

“La contaminación tiene múltiples orígenes y fuentes y es una causa importante de graves trastornos ambientales y daños a la salud, no solo locales, también regionales y globales, por lo que cada vez se toman más medidas para controlarla, algunas de ellas de carácter internacional, como el Convenio de Estocolmo, que prohíbe o minimiza el uso de estos contaminantes que amenazan la salud humana y el medio ambiente”, acotó.

 

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