Incorporar herramientas de la web 2.0 a la comunicación de la ciencia: mayor desafío de los divulgadores.

Cultura

La BUAP es sede del Primer Simposio del Índice de Revistas Mexicanas de Divulgación Científica y Tecnológica

BUAP. 6 de octubre de 2016.- El mayor desafío de la comunicación de la ciencia para la era digital es cambiar de un modelo “emisor” a uno de “conversación”, en el que una persona no sólo consuma información, sino que la genere, subrayó Néstor Daniel Martínez Domínguez, investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, al impartir la conferencia inaugural del Primer Simposio del Índice de Revistas Mexicanas de Divulgación Científica y Tecnológica (IRMDCyT), con sede en la BUAP.

En el Salón de Proyecciones del Edificio Carolino de la BUAP, Martínez Domínguez informó que las revistas de comunicación de la ciencia son uno de los principales canales para la apropiación social del conocimiento científico, en la formación de ciudadanos como agentes activos en la creación y evaluación del mismo. Dado este papel, resulta fundamental su adaptación a la era digital.

Tras analizar la forma con la que las 19 revistas indizadas en el IRMDCyT -como Elementos, hecha por miembros de la BUAP- han incorporado las estrategias de la era digital para la diseminación de sus contenidos en el contexto actual, que cambió el paradigma de marcos competitivos por el de marcos colaborativos mediados por las TIC, Martínez Domínguez identificó que los editores no aprovechan las herramientas de la web 2.0 y la ciencia 2.0, pese a que todas las publicaciones cuentan con versión electrónica.

“La consecuencia es que estas revistas se convierten en depositarias de gran parte del patrimonio científico y cultural de México, pero no como referentes comunicativos con sus usuarios”, enfatizó el investigador, quien reconoció que el IMRDCyT necesita una revisión crítica y constructiva para su consolidación y reconocimiento.

En ese sentido, explicó, resulta ineludible la profesionalización del equipo editorial de las revistas y la conformación de grupos multidisciplinarios, pues “las prácticas en la era digital están cambiando y los editores tienen que considerarlo”, así como incentivos por parte de las instituciones de financiamiento y la inclusión de la divulgación de la ciencia como criterio de evaluación en los programas de estímulos de los investigadores mexicanos.

“Es necesario crear herramientas para nuevas formas de lectura y estrategias para estimular la retroalimentación entre las audiencias, pero sobre todo creatividad”, planteó Martínez Domínguez, como la solución al inventario de problemas comunes que identificó en su estudio, junto con su colega Ivonne Lujano Vilchis, de la Universidad Autónoma del Estado de México.

En este inventario se enlistan el escaso financiamiento, falta de estímulos a instituciones y académicos, escasos proyectos para la formación de recursos humanos en la divulgación de la ciencia, oferta insuficiente de proyectos y poca medición del impacto social.

Sobre este tema, la caracterización de la divulgación científica en revistas como un discurso literario científico entre impares; criterios de evaluación y dictamen de artículos de comunicación de la ciencia; tiraje, distribución, mercadotecnia y comercialización; y evaluación de consumo y lectores, entre otros, son los tópicos que se abordan en dos días de trabajo -6 y 7 de octubre-, del Primer Simposio del Índice de Revistas Mexicanas de Divulgación Científica y Tecnológica, que cuenta con la participación de expertos nacionales.

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